El Pequeño Beaterio y la Abadía de Santa Gertrudis

Pequeño Beaterio de Lovaina

En la ciudad de Lovaina, no muy lejos de su centro histórico, encontramos la Abadía de Santa Gertrudis y el Pequeño Beaterio o Klein Begijnhof. Se trata de una bonita zona, tranquila y llena de historia.

Entrando en el Pequeño Beaterio para visitar la Iglesia de Santa Gertrudis

La abadía, que hoy en día alberga domicilios privados y oficinas administrativas, fue fundada en el siglo XIII por 12 monjes de la orden de San Agustín. Tras la ocupación francesa en el siglo XVIII, el lugar se cerró. No sería hasta después de la Primera Guerra Mundial cuando abriría nuevamente sus puertas, esta vez como abadía benedictina para las monjas de Lieja.

Las monjas se encargaron del cuidado de la abadía y su iglesia, pero finalmente abandonaron la ciudad para dirigirse a Lovaina la Nueva, por lo que este complejo eclesiástico fue cerrado.

En 1862, la enfermería de la abadía fue demolida para dejar sitio a la fábrica de Stella Artois. No obstante, hace 15 años el Ayuntamiento de Lovaina decidió reformar todo el conjunto. El Pequeño Beatario fue rehabilitado, pintando las casas de blanco para darles un aire un poco diferente al Gran Beatario de la ciudad. Fueron venidas a particulares, por lo que hoy por hoy también son viviendas.  Lo cierto es que el beatario en sí es una única calle y dos callejones, pero sus casitas blancas y calles adoquinadas son una verdadera maravilla. Un paseo exterior por el lugar en el que vivían las mujeres que servían en esta abadía.

Abadía de Santa Gertrudis en Lovaina

Como comentábamos, gran parte de la abadía también está en manos de particulares, aunque podemos admirar el exterior de su fachada sin problema alguno. En cuanto a la iglesia de la abadía, todavía está en funcionamiento. En su interior destacan partes como los hermosos asientos del coro, que están tallados en madera en un precioso y llamativo estilo gótico tardío. Fueron restaurados tras la Segunda Guerra Mundial, lo curioso es que esta restauración fiel al diseño original se pudo realizar gracias a las fotografías de un oficial nazi.

Aunque su interior guarda muchos rincones interesantes, en Santa Gertrudis encontramos un gran reclamo que tiene que ver más con su exterior, la torre de la iglesia, la conocida como torre sin clavos.  La misma fue construida íntegramente con piedra por tanto no se usaron clavos de fijación para ensamblar madera, algo que en la época era visto como un auténtico hito.

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Fotos de Layla Aerts

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