El Beaterio Grande de Lovaina

Beaterio Grande

En plena ciudad de Lovaina, nos encontramos con un conjunto de más de 85 casas adosadas, construidas en ladrillo rojo y rodeadas por una larga muralla. Además de estas casas también hay pequeños jardines, huertos, plazas e incluso iglesias. Nos referimos al Beaterio Grande, uno de los emblemas de la ciudad y testigo de más de siete siglos de historia. Con una extensión de tres hectáreas, este beaterio compuesto por una docena de calles puede ser considerado un pueblo en sí, y es uno de los mayores de los Países Bajos.

Durante el pasado siglo XX, la universidad se hizo cargo de la reconstrucción del beaterio (que llegó casi a perderse debido a las condiciones de abandono), dándole después una nueva utilidad como residencia para alumnos de intercambio o extranjeros y profesores residentes e invitados de la universidad. El Beaterio Grande forma parte desde el año 2000 de la lista de Patrimonios de la Humanidad.

Beaterio Grande

Aquí, las mujeres podían ingresar como beatas durante un tiempo determinado (al contrario que en los conventos) y ganarse el sustento realizando diferentes tareas como el cultivo, la oración o prestar ayuda y atención a enfermos y personas sin recursos. Aunque durante el tiempo de ingreso eran obligatorios los votos de obediencia y de castidad, no lo era el de pobreza. Incluso se daba el caso de beatas de familia acaudalada que pasaban su tiempo de reclusión acompañadas de sus sirvientes.

Una característica común en sus casas es la ausencia casi total de ventanas en la primera planta, y las que hay suelen ser bastante estrechas. Aunque durante el día permanecía abierto a visitantes y demandantes, por las noches se cerraba a cal y canto para protección de las beatas.

Beaterio Grande Lovaina

La iglesia es una pequeña basílica de estilo gótico y con algunos tintes de románico, con un diminuto campanario que suena en periodos de media hora. En la cara norte de la iglesia encontramos una inscripción en latín con las fechas de fundación del beaterio (1234) y de la iglesia (1305). Debido a dos periodos de abandono y varias reconstrucciones, la mayor parte de los edificios que podemos observar en el beaterio datan de entre los años 1630 y 1670.

El beaterio permanece abierto a los visitantes y no es necesario el pago de ninguna entrada para verlo, así que no hay excusa para perderse esta visita si estáis por la ciudad.

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